martes, 22 de diciembre de 2015

Repudio por represión a trabajadores de Cresta Roja



El partido Frente Grande de la provincia de Buenos Aires (FGBs.As.), manifiesta su repudio por la represión en la autopista Riccheri por parte de la Gendarmería Nacional a los trabajadores y trabajadoras de la empresa Cresta Roja, quienes en su pleno derecho de reclamo del pago de salarios atrasados y la defensa de sus fuentes de trabajo cortaban algunos carriles para visibilizar sus demandas legítimas.

Para el Frente Grande de la provincia de Buenos Aires, los hechos de represión ocurridos hoy en la autopista Riccheri, encienden la luz de alarma sobre la cuestión de cómo el gobierno de Mauricio Macri pretende resolver la conflictividad social.

La demanda de los trabajadores de Cresta Roja, que es en el marco del pleno de derecho a manifestarse en reclamo de llegar a mediadas en defensa de los puestos de trabajo de 5 mil familias, no puede recibir por parte del gobierno macrista la respuesta  de “que por ahora no hay solución”, y por el contrario dispensar palos y violencia. Nunca se puede llegar a un acuerdo pacífico si el gobierno en lugar de mediar y disuadir emplea la fuerza de los golpes para ello y los dispositivos de cohesión con los que cuenta.   

El Frente Grande de la provincia de Buenos Aires, no avalará jamás este tipo de resoluciones, por considerar que son mecanismos represivos que, mediante la idea de no invadir el derecho del otro, solo genera y ahonda el enfrentamiento social. Por tal razón rechazamos la forma en que el gobierno nacional intenta llegar a una solución del conflicto de la empresa Cresta Roja y exige que esté a la altura de las circunstancias en el marco de la democracia y el derecho de los trabajadores y trabajadores a reclamar por sus derechos.


Mario Secco
Presidente . FGBs.As.


Eduardo Sigal
Vice Pte. FGBs.As.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Argentina y un salto hacia la derecha




El país al que vienen aludiendo el Presidente Mauricio Macri y sus partidarios, mucho antes de ganar la segunda vuelta a Daniel Scioli, se parece mucho al de una Argentina aliada a los intereses estratégicos de EEUU en la región, típica de la década del 90 del siglo pasado. Para concretar ese retorno, hoy como Jefe de Estado, haría falta un acuerdo con los “fondos buitre”, pedido de “ayuda” al FMI y un nuevo ciclo de endeudamiento externo para financiar la compra de insumos y productos importados, y el sostenimiento de un mercado de cambios acorde a los interese de las empresas transnacionales y los exportadores de productos primarios, especialmente los sojeros. En lo político-económico (ver artículos de Eduardo Sigal y Federico Bernal), una preferencia por la Alianza del Pacífico en desmedro del Mercosur. Parece sobrevenir, por todo lo anterior, un alineamiento con la posición de las grandes potencias en conflictos internacionales, pero no está claro aún que haya un retorno a la subordinación tecnológica del ciclo menemista-delarruísta, en vista de la continuidad del Ministro de Ciencia y Tecnología del kirchnerismo. Habrá que ver qué pasa con los desarrollos tecnológicos en materia nuclear o satelital, teniendo en cuenta por ejemplo que en los 90 se desactivó el proyecto Cóndor y no se avanzó en la culminación Atucha II. Hoy hay firmados acuerdos con Rusia y China para la construcción de nuevas centrales nucleares (Hugo Castro Pueyrredón se refiere al tema), y también está en marcha el desarrollo de un generador de energía nuclear con tecnología 100% nacional. Más claro de todo lo anterior es que se promoverá desde el gobierno nacional una redistribución regresiva del ingreso, haciendo uso de herramientas tales como la devaluación y quita o disminución de retenciones a productos alimenticios. En combinación con una decisión de la Corte Suprema de Justicia (analizado por Américo Garcia), ese combo podría impactar sobre los ingresos de asalariados, jubilados y beneficiarios de planes sociales. Es decir, lo que parece sobrevenir es un camino inverso al emprendido en mayo de 2003, cuando el recién asumido presidente, Néstor Kirchner, dispuso por decreto una suba de salarios y jubilaciones, cuyo poder de compra3 más que se duplicó desde entonces. A eso nos referimos en este número 29 de Comunidad y Desarrollo.

Macri y Venezuela


A veces la boca funciona más rápido que la cabeza. En el debate presidencial previo a la segunda vuelta, el ahora presidente Mauricio Macri lanzó una definición que seguramente se irá equilibrando y racionalizando hasta el 21 de diciembre, en que se hará la Cumbre del Mercosur en Asunción del Paraguay. No dudo que Macri piensa que habría que aplicar la cláusula democrática a Venezuela, suspenderlo del Mercosur, aislarlo y en lo posible ayudar a la oposición venezolana para que llegue al gobierno cuanto antes. Claro que una cosa es el pensamiento de esta nueva derecha, su discurso, y otra la realidad que implica gobernar un país en determinado contexto internacional y con reglas preestablecidas. Decía el General Perón que la verdadera y única política es la política internacional; creo que en un mundo global como el que se ha venido construyendo, tener una precisa definición sobre qué rol queremos jugar en él es imprescindible para definir también qué país queremos construir. Saber de nuestras fortalezas y debilidades excede lo discursivo. No alcanza con decir que queremos un país con “hambre cero”, sino que hay que pensar cómo se lo construye. Está bien que el Estado tenga en cuenta a los pobres y los asista ahora el desafío es como se los incluye y para eso también hace falta Estado que nos proteja de los ricos y su voracidad. Señor presidente, a esta altura ya debe saber que la Cláusula Democrática no se aplica a un país que no ha alterado su sistema constitucional. Es de suponer que su Canciller Susana Malcorra ya lo habrá asesorado o que los funcionarios especialistas y muy buenos que tiene nuestra Cancillería le habrán hecho llegar las causales de aplicación. También habrá tomado conocimiento que hubo elecciones y que al igual que en Argentina gano la oposición con lo que sus dichos caen por efecto de la realidad. Es cierto que el suyo es un discurso que cae bien en distintos sectores del poder mundial, especialmente de la administración de EEUU, y en algunos sectores de nuestra burguesía; no es menos cierto que causa enorme preocupación en otros sectores que somos respetuosos de la autodeterminación de los pueblos y que también junto a la ideología pensamos en términos prácticos que le conviene al pueblo y a la Nación Argentina. ¿Se detuvo usted a analizar el beneficio que ha tenido para Argentina la incorporación de Venezuela al Mercosur y el desarrollo de nuestro intercambio comercial? ¿Sabía que nuestro comercio llego hasta los U$S 2500 millones de dólares multiplicando por 25 veces el que teníamos hasta hace 12 años? ¿Y que es ampliamente favorable para Argentina? Casi es equivalente al superávit comercial que tendrá Argentina este año. Nuestro comercio ha sido fundamentalmente de manufacturas de origen agropecuario e industrial; maquinas herramienta, especialmente para el campo: tractores, cosechadoras, silos, celdas de media tensión, automotores, grúas, ascensores, artefactos de complejidad para medicina, para mencionar solo algunas líneas. En ellos, miles y miles de argentinos han puesto su esfuerzo y capacidad: valor agregado nacional, trabajo nacional, desarrollo de la industria nacional, puestos de trabajo, salarios calificados y mucho orgullo por lo hecho. Dicho esto, espero señor presidente que prime la cordura en beneficio de Venezuela y de Argentina. Usted que muchas veces pensó que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, llenaba de ideología o de ideologismos su gestión, no cometa el error de la soberbia, no se deje llevar por el canto de sirena de quienes lo aplauden desde posiciones ideologistas y piense en los intereses de América Latina y de Argentina.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Macri, el Mercosur y Venezuela


A veces la boca funciona más rápido que la cabeza. En el debate presidencial previo a la segunda vuelta, el ahora presidente electo Mauricio Macri lanzó una definición que seguramente se irá equilibrando y racionalizando hasta el 21 de diciembre, en que se hará la Cumbre del Mercosur en Asunción del Paraguay.
No dudo que Macri piensa que habría que aplicar la cláusula democrática a Venezuela, suspenderlo del Mercosur, aislarlo y en lo posible ayudar a la oposición venezolana para que llegue al gobierno cuanto antes.
Claro que una cosa es el pensamiento de esta nueva derecha, su discurso, y otra la realidad que implica gobernar un país en determinado contexto internacional.
Decía el General Perón que la verdadera y única política es la política internacional; creo que en un mundo global como el que se ha venido construyendo, tener una precisa definición sobre el qué rol queremos jugar en él es imprescindible para definir también qué país queremos construir.
Saber de nuestras fortalezas y debilidades excede lo discursivo. No alcanza con decir que queremos un país con “hambre cero”, sino que hay que pensar cómo se lo construye.
Señor presidente, a esta altura ya debe saber que la Cláusula Democrática no se aplica a un país que no ha alterado su sistema constitucional, y menos cuando está en pleno proceso electoral. Es de suponer que su futura Canciller ya lo habrá asesorado o que los funcionarios especialistas y muy buenos que tiene nuestra Cancillería le habrán hecho llegar las causales de aplicación.
Es cierto que el suyo es un discurso que cae bien en distintos sectores del poder mundial, especialmente de la administración de EEUU, y en algunos sectores de nuestra burguesía; no es menos cierto que causa enorme preocupación en otros sectores que somos respetuosos de la autodeterminación de los pueblos y que también junto a la ideología pensamos en términos prácticos que le conviene al pueblo y a la Nación Argentina.
¿Se detuvo usted a analizar el beneficio que ha tenido para Argentina la incorporación de Venezuela al Mercosur y el desarrollo de nuestro intercambio comercial?
¿Sabía que nuestro comercio llego hasta los U$S 2500 millones de dólares multiplicado por 25 veces el que teníamos hasta hace 12 años? ¿Y que es ampliamente favorable para Argentina? Casi es equivalente al superávit comercial que tendrá Argentina este año.
¿Sabe señor presidente que muchos de los que los votaron han hecho grandes negocios con Venezuela? Imagino que muchos de los 5.000 cooperativistas que integran Sancor y que venden por año U$S 300 millones de sus productos lo han votado. ¿Qué pasará con ellos si Venezuela aplica alguna medida reciproca a sus dichos?
Nuestro comercio no ha sido de materias primas: prácticamente lo fundamental han sido manufacturas de origen agropecuario y también industrial; maquinas herramienta, especialmente para el campo: tractores, cosechadoras, silos,  celdas de de media tensión, automotores, grúas, ascensores, artefactos de complejidad para medicina, para mencionar solo algunas líneas. En ellos, miles y miles de argentinos han puesto su esfuerzo y capacidad: valor agregado nacional, trabajo nacional, desarrollo de la industria nacional, puestos de trabajo, salarios calificados y mucho orgullo por lo hecho.
Dicho esto, espero señor presidente que prime la cordura en beneficio de Venezuela y de Argentina. Usted que muchas veces pensó que este gobierno, el de Cristina Fernández de Kirchner, llenaba de ideología o de ideologismos su gestión, no cometa el error de la soberbia, no se deje llevar por el canto de sirena de quienes lo aplauden desde posiciones ideologistas y piense en los interesas de América Latina y de Argentina.
Eduardo Sigal
Ex subsecretario de Integración económica de la Cancillería

Dirigente del Partido Frente Grande