lunes, 27 de agosto de 2012

La Reforma Constitucional, en Perfil

La Constitución "Nac & Pop" que impulsa el Gobierno ya toma forma El boceto que realiza el Movimiento por una Constitución Emancipadora cambia la ecuación impositiva, obliga al Estado a dar viviendas y modifica recursos naturales. Por Mariano Confalonieri 26/08/12 - 03:52 Antes de la lipotimia. Cristina, saliendo del Sheraton, en la última actividad antes de que sufriera una baja de presión. Reapareció el viernes, en la Casa Rosada. Notas Relacionadas Carta Abierta apoya Esconde el Gobierno un grave caso de estrés de la Presidenta La reforma constitucional no es sólo una expresión de deseos del kirchnerismo. Un grupo de intelectuales y dirigentes oficialistas trabaja desde hace dos meses para convertirla en una realidad. El miércoles se cumplieron 18 años de la enmienda de 1994. Contra esa modificación quiere apuntar la Casa Rosada. Busca introducir un cambio ideológico estructural. “La reforma de 1994 se concibió bajo la tutela del consenso de Whashington y del neoliberalismo”, explican los asesores del Movimiento por una Constitución Emancipadora. La intención es que el “modelo nacional y popular” quede plasmado en la nueva Carta Magna para que, según lo que piensa el oficialismo, no se pueda retroceder en algunos derechos adquiridos, como la Asignación Universal por Hijo (AUH). “En esta Constitución prima la idea de un Estado mínimo y un mercado máximo”, analiza Eduardo Sigal, dirigente del Frente Grande y miembro del Movimiento que impulsa la reforma. Raúl Gustavo Ferreyra es profesor titular de Derecho Constitucional y no integra el proyecto pero es un hombre de consulta permanente para el kirchnerismo. En diálogo con PERFIL, dio otro argumento para la reforma: “Todos los que nacieron del ’76 para adelante no pudieron votar su propia Constitución”. Eduardo Barcesat, otro constitucionalista reconocido, explicó que es una necesidad modificar la Carta Magna para incluir –por ejemplo– la integración regional, algo que hace un siglo ni siquiera estaba en carpeta. Los tres coinciden en que es momento de hacer otra enmienda. Las diferencias llegan a la hora de debatir si se incluye la reelección indefinida o un sistema parlamentario de gobierno. Ferreyra aboga por el sistema parlamentario. Barcesat, en cambio, por la no limitación para elegir al titular del Poder Ejecutivo. “Eso no quiere decir que quiera un tercer mandato de Cristina. Pero el Poder Judicial es vitalicio, el Legislativo no tiene límites, no veo por qué el Ejecutivo sí debe tenerlos”. Todos dicen querer reducir el “hiperpresidencialismo”, plasmado en los artículos 76 y 99 inciso 3 de la Constitución. En el primero se establecen “excepciones” para que el Ejecutivo pueda legislar. En el segundo, se le otorga al gobierno la facultad de dictar decretos de necesidad y urgencia (DNU), saltando por encima del Congreso. “Hay que desconcentrar las atribuciones del Poder Ejecutivo y devolvérselas al Congreso”, manifiesta Ferreyra. “El presidente no puede legislar”, enseña. El oficialismo quiere meter cambios en el sistema político y el tributario, además de alterar la tutela de los recursos naturales. En el artículo 124, la actual Constitución establece que corresponde a las provincias el dominio de los recursos naturales. Para los especialistas, esos recursos deben ser federales porque, de lo contrario, “existen provincias ricas (las que tienen petróleo) y provincias pobres”. La Constitución actual sólo hace una referencia superficial sobre los impuestos: “La igualdad será la base de los impuestos y las cargas públicas”. “Hoy, en la Argentina, la recaudación es 80% por gravar el consumo y 20% por gravar la riqueza. Ese esquema debe invertirse”, dice Barcesat. Ferreyra opina, además, que tiene que quedar explícito en el artículo porque, de lo contrario, queda a la libre interpretación de los gobernantes. Ferreyra tiene dudas sobre la creación de un tribunal constitucional. “Está bien que haya un tribunal que se dedique a analizar la inconstitucionalidad de una ley, pero los jueces no tienen que perder tampoco esa posibilidad”, manifiesta. La idea original corresponde a Eugenio Zaffaroni y apunta a evitar que todo lo que pasa en el país llegue a la Corte Suprema. Barcesat añade que todavía falta trabajar sobre las posibilidades para los más desposeídos y que, por eso, debe cambiarse el artículo 14 bis de la Constitución, estableciendo obligaciones concretas por parte del Estado.

Sobre la reforma constitucional, en la prensa brasileña

Avança na Argentina tese de nova reeleição de Cristina Por César Felício | De Buenos Aires De forma cautelosa, os aliados da presidente argentina, Cristina Kirchner, começam a preparar o terreno para a nova reeleição da dirigente em 2015, hipótese hoje vedada pela Constituição. A estratégia passa por tirar o caráter personalista da alteração constitucional. Nos últimos dias, governadores que buscam o mesmo direito em nível regional, como o de Neuquén, Jorge Sapag; e o de Mendoza, Francisco Pérez, propuseram a mudança. Desde maio, as correntes mais radicais do kirchnerismo estão percorrendo o país promovendo conferências que pedem uma reforma constitucional ampla. A presidente mantém silêncio sobre o tema. A Constituição argentina é de 1853 e foi reformada pela última vez em 1994. Para mudar a Carta é preciso convocar, com dois terços dos votos da Câmara e do Senado, uma assembleia constituinte exclusiva. Quando conseguiu mudar as regras para buscar a reeleição, o então presidente Carlos Menem fez um acordo com o principal líder oposicionista da época, o ex-presidente Raúl Alfonsín, conhecido como "pacto de Olivos". A reeleição passou a ser permitida para um mandato. A presidente conta hoje com 135 dos 257 votos da Câmara e 38 dos 72 votos do Senado. Precisa manter a sua base e eleger mais 37 deputados e dez senadores nas eleições parlamentares do próximo ano. Seria uma missão quase impossível se a renovação no ano que vem fosse total. Mas estarão em jogo os mandatos obtidos em 2009, ocasião em que a oposição ganhou 87 das suas atuais 122 vagas de deputados. No Senado, 28 das 36 cadeiras em disputa pertencem a oposicionistas ou independentes. Apenas seis senadores não alinhados à Casa Rosada estão dispensados de renovar o mandato no próximo ano. Cristina teve 54% dos votos para se reeleger no ano passado e, mesmo com a popularidade em queda, mantém um índice de aprovação entre 40% e 45%. O cenário econômico no próximo ano é de uma relativa retomada de crescimento. "Não é uma loucura pensarmos em obter algo como 45% dos votos no próximo ano", comenta o dirigente Eduardo Sigal, do Partido Frente Grande, uma das alas do kirchnerismo, que conta como membro mais destacado a ministra da Segurança, Nilda Garré. Sigal está entre os organizadores de uma caravana que percorre a Argentina sugerindo uma reforma constitucional ampla, tratando desde temas ambientais até a relação federativa. "É necessário estabelecer denominadores comuns com setores que estão fora do âmbito do governo. Uma redução a um projeto de hegemonia vai aglutinar o lado contrário", afirmou. A Frente Grande organiza conferências junto com o Partido Miles, ligado aos grupos de piqueteiros (movimentos sociais que promovem bloqueios de rodovias e ruas como forma de protesto). Também participam a central sindical oficialista CTA e correntes do peronismo, como o Movimento Evita. A ofensiva dos governadores é debilitada porque a proposta ainda não tem adesão das maiores Províncias (Estados). Os governadores de Santa Fé e Corrientes são da oposição. O governador de Córdoba, José Manuel de la Sota, está em confronto com Cristina por não obter socorro econômico para pagar aposentadorias. E o da Província de Buenos Aires, Daniel Scioli, é um potencial presidenciável em 2015. Uma razão para a cautela dos apoiadores da re-reeleição são as pesquisas. Embora Cristina mantenha níveis altos de popularidade, a rejeição à ideia da recondução é enorme. Em uma pesquisa nacional de opinião encerrada em 10 de agosto, o instituto Poliarquia constatou que 67% dos pesquisados desaprovam um novo mandato para Cristina. Mesmo entre os 42% de entrevistados que classificam seu governo de bom e ótimo, a rejeição a uma nova eleição chega a 50%. "Os resultados são muito eloquentes, mas é preciso ressalvar que o governo ainda não está fazendo nenhum esforço de comunicação para atenuar este quadro. Uma ação de Cristina pode tornar o tema mais palatável", afirmou o diretor do instituto, Sérgio Berensztein. Entre os oposicionistas, a estratégia que se desenha é procurar antecipar o debate eleitoral para tentar resistir à ofensiva governista. Não se aposta na repetição em 2013 do quadro favorável que a oposição teve há três anos, quando Cristina estava fragilizada por uma recessão econômica e pelo desgaste de sua derrota parlamentar ao tentar aumentar impostos para o setor rural. "Devemos fazer agora o que nos faltou logo depois de 2009, que é apontar ao eleitorado alternativas claras de poder", disse a deputada Alicia Ciciliani, do Partido Socialista. Alicia foi a coordenadora da campanha presidencial do ex-governador de Santa Fé Hermes Binner, que ficou em segundo lugar com 17% do total em 2011.

martes, 7 de agosto de 2012

Siguiendo con Mujica

El 9 de julio, en el diario Pagina 12, publiqué una columna de opinión que bajo el titulo “Los Desafíos de Mujica” ponía en duda si estábamos pensando lo mismo sobre como repensar el Mercosur para ponerlo de cara a los desafíos del Siglo XXI. Días atrás, leí en el semanario Búsqueda de Uruguay que el presidente Mujica informó que le planteó a la Cancillería "la revisión de todos los documentos" como el Tratado de Ouro Preto y el de Asunción, entre otros, para "ponerlos arriba de la mesa" del bloque "porque fue hecho en un momento histórico y debe haber cosas que sirven y otras que no". Decididamente digo ahora que comparto la opinión del Presidente Uruguayo. Si queremos avanzar en materia de integración debemos romper los corsé pre existentes de la hegemonía neoliberal de la década del 90 del siglo pasado. Valorar y capitalizar lo hecho, no tirar nada por la borda pero sabiendo que tenemos nuevos desafíos. Mejorar nuestro intercambio comercial aun más, y digo aun mas ya que en estos 21 años de Mercosur hemos sido capaces de multiplicar por 12 nuestro comercio, pasando de U$S 4.000 millones de 1991 a mas de U$S 50.000 millones en 2011, siendo un comercio con alto valor agregado, ya que lo fundamental son manufacturas de origen industrial o agropecuaria, habiéndose desarrollado una enorme complementariedad en nuestros procesos productivos, particularmente entre Brasil y Argentina que deberemos seguir profundizando, me refiero particularmente al sector automotor pero también a otros. Dijimos coincidiendo con Mujica que no queremos un Mercosur Fenicio, pero también tenemos que tener claro que el comercio es un motor fundamental para nuestro desarrollo y para lograr inclusión social si lo pensamos desde el valor agregado de los procesos productivos y no como en los 90 desde la primarización de nuestra producción y comercio. Dicho esto me surgen nuevas dudas cuando Mujica dice que debemos pensar en la integración sudamericana haciendo confluir Mercosur con Unasur. No tengo ninguna duda y comparto el sentido político de esta afirmación, no lo tengo tan claro en cuanto a su factibilidad material. Digo esto sabiendo que no es sencillo para los presidentes articular sus complicadas agendas y a veces la superposición temática que se da en estos organismos, sobre todo en materia de cuestiones políticas, cuando digo cuestiones políticas me refiero en sentido amplio a los problemas de educación, salud, medio ambiente, migración, defensa de la democracia y de la libertades, etcétera. Sin embargo creo que hay campos bien definidos entre Mercosur y Unasur desde que en 2004 se tomo la determinación de avanzar en el proceso sudamericano. Financiamiento de la integración (Banco del Sur), libre circulación de las personas (facilitación migratoria), integración energética, defensa del medio ambiente y de nuestros ecosistemas como temas medulares. Nunca hablamos a fondo en Unasur de temas de comercio, sabiendo de que conviven en la región dos concepciones en materia arancelaria y de tratados de libre comercio, como así también en cuanto a políticas de desarrollo y de inclusión de valor agregado a nuestra producción. Algunos países del Pacifico de América prefieren seguir con enfoques más parecidos a los del Conceso de Washington, bajísimos o nulos aranceles y ser principalmente exportadores de materias primas y fuertes importadores de productos elaborados. Ese modelo en grandes países como Argentina trajo secuelas enormes de desocupación, marginación y atraso, poniendo en peligro la propia institucionalidad democrática, basta recordar el año 2001. En síntesis, no veo posible que hablemos de unir ambos procesos de Unasur y Mercosur, si de que marchen en forma complementaria y en muchos aspectos confluyentes. Por lo menos mientras subsistan estas dos concepciones de cómo pararnos frente a los desafíos de este mundo global. Eduardo Sigal

jueves, 2 de agosto de 2012

Con Venezuela, el Mercosur se sigue integrando económica y políticamente

"La llegada de Venezuela al bloque es un paso muy importante en la articulación de intereses y en la complementariedad de la región” sostuvo en el programa Política, Producción y Trabajo (Metro), Eduardo Sigal, ex Subsecretario de .Integración Económica y del Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, al comparar que “en un mundo multilateral y en crisis el Mercosur, se sigue integrando económica y políticamente”. Y dijo que así se consolida una región que va desde el Caribe a la Antártida “con una diversidad enorme de climas y una riqueza natural espectacular”. Estamos culminando un proceso que era difícil imaginarse en otros momentos, comentó en el programa “Política, Producción y Trabajo” de Canal Metro, el Presidente de la Fundación Acción Comunitaria, al referirse al largo trámite de incorporación del quinto socio pleno del Mercado Común del Sur, que se inició en el 2006 y que se trabó 2 años más tarde, a partir del 2008, por la férrea oposición del parlamento de Paraguay, el mismo que destituyó al Presidente Fernando Lugo, y cuya conducta fue claramente calificada de golpista por la totalidad de los países asociados al bloque. “Le hemos dado hasta el 2016, y en algunos casos hasta el 2018, a Venezuela para que se adapte a las exigencias del Mercosur. Es que estas cosas no se resuelven por decreto. Hay que ir transformando economías, regimenes arancelarios, de sistemas aduaneros”, sostuvo confiado en que la decisión política de los líderes del Mercosur, sumados a algunos ajustes de carácter técnico “van a consolidar fuertemente a la región a pesar de un mundo en crisis”. En ese contexto Sigal reconoció que “las economías desarrolladas tienden a cerrarse, y trasladan en alguna medida las dificultades a nuestra región”. En contraposición consideró importante que nosotros “avanzando la integración regeneramos un mercado ampliado más importante”, para lo que es importante observar como funcionan las complementariedades, de modo de evitar inconvenientes entre naciones que generan los mismos productos. Volviendo a la relación comercial de Venezuela con sus nuevos socios, el dirigente del Frente Grande consideró que “hoy por hoy el comercio beneficia a todos los países del Mercosur ya que es superavitaria y beneficiosa para sus economías. “Es probable que en esta situación Venezuela pueda colocar parte, sobre todo de sus potencialidades energéticas en la región, que nos van a beneficiar a los mercosurianos, pero también puede equilibrar un poquito la balanza comercial”. Finalmente Eduardo Sigal planteó que después de 20 años, ha llegado el momento de evaluar cambios a los Tratados fundantes del Mercosur, el de Asunción y el de Ouro Preto. Apuntó a perfeccionar los mecanismos de libre circulación y a rejerarquizar otras cuestiones que hacen a la educación, la cultura y al medioambiente, y que hoy están subsumidos dentro de la cuestión económica. “Desde el punto de vista organizacional nosotros hemos dados pasos trascendentes en la creación del parlamento del Mercosur. Un parlamento que si no se modifica este criterio interestatal de la estructura organizativa del Mercosur se ve muy restringido, muy acotado en sus funciones”. Eduardo Sigal concluyó la entrevista diciendo que para avanzar en la integración “hay que hacer un replanteo a fondo” produciendo los ajustes de cambio de época propios del siglo XXI.

martes, 10 de julio de 2012

Los desafíos del presidente Mujica

Por Eduardo Sigal* Publicado en el diario Página/12 Hace unos días el presidente uruguayo José “Pepe” Mujica nos lanzó un desafío a los mercosurianos: “hay que repensar el Mercosur”. Comparto plenamente esa afirmación, no sé si estamos pensando lo mismo. Creo que ha llegado la hora de discutir si el Protocolo de Asunción aprobado en 1991 es apto como base conceptual para el Mercosur del siglo XXI y si el protocolo de Ouro Preto es inamovible para pensar el funcionamiento del mismo. Estoy convencido de que ha llegado la hora de discutir estos instrumentos básicos y que es posible hacerlo sin el riesgo de que todo salte por los aires. Tenemos gobiernos, al menos en Brasil, Argentina, Venezuela y Uruguay, fuertemente convencidos de que no hay futuro sino mejoramos y profundizamos la integración regional. Convencidos como quizá nunca en períodos históricos anteriores. Para que esto prospere hay que tener decisión política y luego romper los minúsculos grupos de poder burocrático de nuestros países que, con tal de defender sus cuotas de poder, se transforman en la máquina de impedir. El Mercosur es hijo de los procesos de recuperación democrática de nuestros países en la década del ’80 del siglo pasado, pero su concreción se da en pleno florecimiento del Consenso de Washington y las ideas del neoliberalismo. Esa matriz es la que nos acompaña y perdura, esa matriz es la que hay que cambiar. Podríamos sintetizarla en la idea del Estado mínimo y el Dios mercado. Mucho hemos hecho en lo que va de este siglo para ir cambiando los enfoques del neoliberalismo, pero permanentemente resurgen, incluso a veces de dirigentes de estos mismos procesos políticos que quieren terminar con esta lacra noventista. Por algo en los ’90 nos ganaron la batalla ideológica que hoy estamos revirtiendo. Dentro de lo mucho que hicimos, quiero rescatar el esfuerzo por combinar un Mercosur intergubernamental con la participación ciudadana a través de los Consejos Consultivos de la Sociedad Civil y las Cumbres de los Pueblos que iniciamos en 2005 en Córdoba, una forma no contemplada en ningún protocolo pero que nos permitía superar el corset de los Foros de Consulta y Concertación Política que sí contempla la institucionalidad pero la limita a organizaciones de tercer grado, no pocas veces burocratizadas. Quiero rescatar también el esfuerzo realizado por poner en el máximo nivel de preocupación el tema de integración productiva: se trata de desarrollar la complementariedad de nuestras economías, de preocuparnos por el desarrollo, la incorporación de valor agregado a nuestras materias primas creando empleos de calidad. Esto implicaba superar la visión sólo mercantilista de Mercosur y ponerlo de cara al desarrollo. Tampoco esto está en ningún protocolo, fue decisión política. En esa misma dirección establecimos un fondo de convergencia estructural (Focem) no reembolsable de 100 millones de dólares por año para ayudar a las economías de menor desarrollo relativo. Es mucho dinero y viene creciendo con el aporte principal de Brasil y secundado por Argentina para beneficiar a Paraguay y Uruguay fundamentalmente. Este fondo implicó establecer el principio de solidaridad y también de responsabilidad de las economías mayores con las de menor desarrollo. Nada de esto está en los protocolos fundantes. Ni que hablar del esfuerzo para que nuestras ciudadanías tengan participación en el proceso integracionista del Mercosur. Pensar un Parlamento del Mercosur con legisladores electos por el voto directo de nuestros pueblos fue un debate intenso, muy discutido por nuestras burocracias, que ven peligrar su poder de decisión si los pueblos votan a sus representantes. Se intentó, y en gran medida logró, recortarle poder al Parlamento Mercosur; vale igual el paso dado, aunque espero que en algún momento madure un salto de calidad en las atribuciones del mismo. No quiero sobreabundar en esta nota, pero lo hecho en materia de políticas sociales, seguridad, migraciones, educación, salud, integración cultural, siendo seguramente insuficiente, siempre expresó una voluntad de superar el Mercosur mercantilista o, al decir del presidente Mujica, del Mercosur Fenicio. En mi caso, valoro altamente el respaldo y la orientación que siempre tuve de parte de mis presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner para actuar y pensar un Mercosur que no se limite al statu quo, invalorable también fue el aporte del presidente Lula da Silva para que no nos estanquemos. Dejo para otra nota la relación de complementación o competencia entre Mercosur y Unasur al que nos desafía también el presidente de Uruguay, no sin dejar para la reflexión que la estructura arancelaria y las políticas industriales de algunos países del Pacífico de América no son compatibles con las que realizamos en el Mercosur. Estoy convencido de que las leyes no cambian la realidad, pero, si las ponemos a tono con los cambios, la facilitan y hoy es la hora de discutir y actualizar los tratados fundantes de Mercosur. * Presidente de la Fundación Acción para la Comunidad; ex subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur.

sábado, 23 de junio de 2012

Démonos la chance de seguir avanzando

Por Eduardo Sigal Presidente Fundacion Accion para la Comunidad. Miembro del Frente Grande Los argentinos tenemos metida una extraña idea de que la Constitución es algo casi eterno, inamovible y que si se nos ocurre pensar una reforma constitucional cometemos un sacrilegio. ¿Por qué será así? ¿Por qué países como Brasil modificaron su Constitución 72 veces en 22 años o México cientos de veces o Alemania 40 veces en 60 años? ¿Será que a los sectores dominantes de la Argentina les aterra pensar que pueden perder privilegios con una reforma? Lo concreto es que un conjunto de dirigentes políticos, sociales, intelectuales, hemos decidido impulsar un debate, que atraviese todos los estratos sociales y nuestra inmensa geografía para pensar qué país tenemos y qué país queremos, y ver si esta Constitución que está próxima a cumplir 160 años es o no una traba para abordar los desafíos del siglo XXI. Lo hacemos convencidos de que toda generación tiene derecho a ser protagonista de su futuro y no solamente actores de reparto de lo que otras generaciones pensaron. Mas del 42% de la población actual no participó ni siquiera en la reforma amañada por el Pacto de Olivos de 1994; estamos hablando de casi 1 de cada 2 ciudadanos que no tuvieron la posibilidad de hacerlo. Entonces, ¿por qué no abrir esa posibilidad? Mucho han cambiado el mundo, América y la Argentina en estos tiempos históricos. Démonos la posibilidad de discutir, dialogar, pensar, y seguramente el resultado será un enriquecimiento para todos y una nueva posibilidad de seguir avanzando. Aquí se pueden ver todas las opiniones publicadas por la revista XXIII

El futuro del Mercosur

El Mercosur fue concebido en los ´80 bajo un enfoque dedicado a desarrollar procesos de paz y democracia en la región. Diez años después se constituyó formalmente, ya en pleno apogeo del Consenso de Washington y de las ideas del neoliberalismo, y sus documentos constitutivos –los tratados que le dieron origen- están signados por esa impronta de época. Por lo tanto, su eje central pasa por el comercio, su meta es la libre circulación de bienes y servicios, pero no se ocupa del tema producción. Es precisamente esa carencia la que fuimos ajustando con el nuevo siglo -Producción. Medio Ambiente. Recursos Naturales- amparando su defensa integral e intentando garantizar una mayor participación de la sociedad civil en las definiciones. De modo que el Mercosur, como suele decir el Presidente Mujica, fundó un espacio de “carácter fenicio” por cuanto todo se medía en función de lo que te compro y te vendo, cuánto me queda y el resto no interesa. Ese era el razonamiento de los ’90. Razonamiento tan equivocado que aunque el comercio haya crecido, los países se fueron a pique. Desde 1991 a 1998 las exportaciones argentinas al interior del bloque crecieron en un 280% y sin embargo fue el período en el que más empresas cerraron y cuando más creció el número de desocupados. De manera que si bien el comercio se acrecentó, nuestra producción se fue “primarizando”. Y cuando ello ocurre, como sucedió, no hay valor agregado ni generación de empleo de calidad, no se desarrolla la ciencia ni las tecnologías vinculadas a los procesos productivos. “De ahí que nuestra mirada debe ir más lejos. No debe concentrarse sólo en la marcha del comercio, que de por sí es una gran palanca de crecimiento pero no lo es todo. Esa fue una de las grandes falacias que nos inculcó Estados Unidos y su necesidad de ampliar su horizonte comercial con las cuatro letras –ALCA- que definían su ambición: El libre comercio de las Américas”. Comercio y Producción Adecuar el Mercosur a las necesidades del siglo XXI – sostiene Sigal- requiere “pensar en otras variables. Esencialmente en la producción”. En la integración productiva. En el desarrollo de nuestras cadenas de valor; en la complementariedad de nuestras industrias. “Eso es lo que hace indestructible a los procesos de integración”. Y para ello, en primera instancia, es menester arbitrar “una política que privilegie el equilibrio entre las economías de mayor rango –Brasil y la Argentina- hacia las economías de menor desarrollo, en tanto deberíamos trazar una política más permisible y solidaria hacia el desarrollo industrial de Paraguay y Uruguay”. Ocurre que no hay posibilidades de sostener un proceso de integración sin un desarrollo industrial y científico / tecnológico armónico entre todos los países, así como no puede haber una verdadera integración entre un Brasil industrial y una Argentina agropecuaria. Nuestro país no lo acepta. En igual medida, si no consideramos estas cuestiones como política de los grandes hacia las economías más pequeñas, y en consecuencia no ayudamos a equilibrar nuestras asimetrías, el camino hacia la integración no se va a profundizar. Lea aquí el artículo completo publicado en la revista Informe Industrial.

viernes, 15 de junio de 2012

Charla sobre Constitucionalismo Social

El Presidente de la Fundación Acción para la Comunidad, Eduardo Sigal, y el constitucionalista Alejandro Médici, disertaron en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata en un seminario sobre "Constitucionalismo Social" organizado por la Agrupación Abogados por la Justicia Social. Médici realizó un análisis comparado de las constituciones liberales de Latinoamérica, experiencias como la de Argentina en 1949 y las Cartas Magnas sancionadas en Venezuela en 1999, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2009. Por su parte, Sigal se centró en los ejes sobre los cuales debería, su juicio, girar la reforma promovida por las organizaciones que promueven un cambio constitucional en nuestro país. El disertante dijo que el orden jurídico actual "no está a tono con las transformaciones de Argentina y Latinoamérica" acontecidos en la última década.

jueves, 17 de mayo de 2012

Acto en Brown

El viernes 11 de mayo se realizo un encuentro de la Mesa de Dialogo Político de A. Brown para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores en el local sito en Av. Espora al 3000. Las palabras iniciales estuvieron a cargo de Luis A. Cervera Novo del Frente Grande saludando a los presentes y señalando el objetivo del encuentro, que fuera postergado para movilizarse masivamente al acto con C.F.K en el estadio de Vélez el 27 de abril último. A continuación Darío Flores del Frente Transversal leyó una declaración, que se adjunta, firmada por: el Partido Socialista para la Victoria, Corriente J. Hernández en el Frente Transversal, Partido Nuevo Encuentro, Partido Frente Grande, Militancia Social en el Proyecto Nacional, Partido KOLINA, Partido Solidario, Partido MILES, Partido Comunista, Agrupación “Pacha Mama”, Agrupación “Mariano Moreno”, Agrupación "Facundo Quiroga", Carta Abierta Sur, SUTNA y FETIA. Se leyeron los saludos de Oscar González, Secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de la Nación y de los Diputados Adriana Puiggros, Presidenta del Frente Grande Nacional y de la Comisión de Educación de la HCDN y Raúl Barrandeguy del Frente para la Victoria de Entre Ríos y Presidente de la Comisión de Seguridad Interior de la HCDN, fueron los más destacados. La mesa estuvo presidida por Gustavo Torres, miembro de la Cancillería, Secretario General del Frente Grande de la provincia de Bs.As e integrante de su Mesa Nacional.; Norma Pereyra referente de Militancia Social en el Proyecto Nacional; Ricardo Wulff en representación de FETIA; Esperanza Córdoba Secretaria del P. Socialista para la Victoria y Eduardo Sigal Presidente de la Fundación Acción para la Comunidad (FAC). Este ultimo abrió la lista de oradores explicando en extenso la agenda de trabajo nacional que se han propuesto para impulsar el proceso de reforma constitucional, a partir de la convocatoria del 25 de abril último en la Facultad de derecho de la UBA, y llamo a trabajar intensamente para asegurar la continuidad del modelo de país que iniciaran en 2003 con Néstor Kirchner. Esperanza Córdoba recordó el histórico papel de los socialistas en las luchas obreras y el actual compromiso con el gobierno nacional. Norma Pereyra llamo a lograr más unidad y organización en el distrito y la provincia para profundizar el proyecto nacional y Ricardo Wulff saludo en nombre de Pedro Wasiejko, Secretario Adjunto de la CTA. Luego las intervenciones de los referentes locales animaron un debate que fue acompañado de empanadas, vino y un salón repleto en la prolongada noche invernal.