viernes, 8 de enero de 2016

Los dueños del país están de fiesta tras el ajuste "rápido y furioso"



El gobierno de Mauricio Macri, inició su gestión con una rápida sucesión de medidas políticas y económicas que son un brutal ajuste para los trabajadores y una descomunal transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados de la economía, como ser las agropecuarias y las exportadoras.
Nos hubiera gustado más equivocarnos que haber acertado en el punto justo de la cuestión cuando anticipábamos en el proceso electoral que la patria se debatía entre dos modelos. Uno con todos y todas adentro preservando sus derechos y otro con excluidos para que las cuentas cierren. No caben dudas de que la propuesta macrista tiene como matriz política, económica, cultural y social la concepción neoliberal y conservadora de que la administración de la cosa pública a corto, mediano y largo plazo, debe ser de elite, y en lo posible debe estar en manos de aquellos con experiencia CEO.
Sabemos que 30 días de gestión son pocos para evaluar a un gobierno que tiene cuatro años por delante, pero este mes ha sido más que significativo para reconocer en beneficios de quiénes se gobierna. En estos 30 días de “CAMBIEMOS” se ha reinstaurado el orden conservador que lejos de cerrar la grieta, la acrecienta y la profundiza. En estos 30 días más de 10.000 personas han perdido sus trabajos en el gobierno nacional, provinciales y municipales, demostrando que el Estado es para el negocio de los amigos corporativos privados y no para el fortalecimiento de políticas públicas de inclusión y justicia social. Porque no caben dudas de que el Estado entre 2013 y 2015 se fortaleciera no sólo porque se desendeudó, sino, porque además amplío su territorio de acción y de alcance mediante la puesta en marcha de políticas públicas que reconoce a los 44 millones de argentinos nuevos derechos y la ampliación de otros.
Lanzado a fondo, Macri y los gestores económicos del “círculo rojo”, Alfonso Prat Gay, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, iniciaron con destreza los mecanismos para endeudarse con los grandes bancos, en base a Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), en su mayoría ilegales.  Para completar el exitoso negocio; sus socios que los esperan del “otro lado del mostrador”, son los banqueros del JP Morgan, HSBC, Deutsche Bank, Citibank y Goldman Sachs, además de otros bancos que actúan localmente y que cobran intereses usurarios y jugosas comisiones por sus servicios.
Pero los especuladores no son sólo banqueros, son también empresarios nacionales que vuelven al negocio de la llamada “bicicleta financiera” de moda en los 80. Este modelo tendrá consecuencias devastadoras para las PyMEs, y empujará al desempleo y la miseria a amplios sectores de trabajadores.
Aparece la cara real del Macrismo. Se acabó la buena onda y llegó el “sinceramiento” del valor del dólar; la “emergencia estadística nacional”;   y la adecuación de las tarifas, que inevitablemente, mueve los precios hacia arriba. A esto debe sumarse la renovada presión que ejercerá sobre las reservas y el frente fiscal un eventual acuerdo con los buitres y holdouts, cuyos primeros pasos ya se están dando.
Para el Frente Grande de la provincia de Buenos Aires, es claro que para lograr la aplicación del Plan de ajuste todas las fichas del gobierno están puestas en el futuro “Acuerdo Económico y Social”. La amenaza del ministro Prat Gay, “Cada gremio verá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleo”, tiene el objetivo de disciplinar, y meter miedo a los trabajadores a la vez de que los sindicatos bajen los reclamos salariales en las paritarias, y así viajar a DAVOS más tranquilos para hacer acuerdos con cualquier de los 5000 empresarios más poderosos del mundo, que posiblemente, puedan hacer inversiones en la Argentina..
Queda claro que la llave del verdadero “éxito de la devaluación y el ajuste” se relaciona con la posibilidad de bajar el costo salarial en dólares. Cuestión que podría enfrentar una creciente resistencia popular, para lo cual los “Cambiemos” han demostrado tener una vieja solución que ya aplicaron en el conflicto de Cresta Roja, represión y judicialización del protesta social, como ya lo expresó la Ministra de la pos política Patricia Bulrich.
Hay una posición tomada sobre los recursos del Estado. Podrán ser administrados por los CEO, pero se lo debe achicar a su mínima expresión. No alcanza para el macrismo dejar sin trabajo a 2035 personas en el Senado; cerrar el Instituto de Revisionismo Histórico que se creó en 2011; hacer desaparecer las AFSCA y la AFSTIC, sino que esa política poco plural y menos aún correspondiente a la “revolución de la alegría”, se traslada a otros territorios provinciales y municipales. El último martes 5 de enero fue una muestra patética de lo que sostiene CAMBIEMOS hoy gobierno: 1600 trabajadores de la municipalidad de Quilmes, 950 de Quilmes y 4500  del municipio de La Plata fueron despedidos y quedaron literalmente en la calle.
A un mes de su asunción, el gobierno de Mauricio Macri y sus réplicas ideológicas en las decisiones, por ejemplo de la  vicepresidenta Gabriela Michetti, que sostiene que “el Estado no es una bolsa de trabajo”, pero a los que no les tiembla el pulso para firmar DNU en beneficio de los poderes dominantes y hegemónicos económicos nos obliga a estar en alerta. Estas concepciones que representa y defiende los intereses de los principales factores reales de poder: un sector mayoritario del gran empresariado, las patronales del campo, las corporaciones mediáticas y una buena parte del “partido judicial” así nos lo anticipa. Una vez más un amplio sector de la clase media y los trabajadores que ingenuamente “votaron por el cambio” sentirá en carne propia las ¨bondades de los dueños de la Argentina¨.
Por todo lo expresado, el Frente Grande de la Provincia de Buenos Aires apoya y se compromete a continuar participando en los espacios y actividades que promuevan la movilización y la lucha contra este gobierno reaccionario y gorila que no ofrece ninguna alternativa al pueblo, salvo la miseria y represión

Frente Grande Provincia de Buenos Aires, 10 de enero 2016.     


Mario Secco (Presidente)
Eduardo Sigal (Vicepresidente)
Elisa Ghea (Vicepresidente primera)
Antonio Salviolo (Vicepresidente segundo)

lunes, 28 de diciembre de 2015

martes, 22 de diciembre de 2015

Repudio por represión a trabajadores de Cresta Roja



El partido Frente Grande de la provincia de Buenos Aires (FGBs.As.), manifiesta su repudio por la represión en la autopista Riccheri por parte de la Gendarmería Nacional a los trabajadores y trabajadoras de la empresa Cresta Roja, quienes en su pleno derecho de reclamo del pago de salarios atrasados y la defensa de sus fuentes de trabajo cortaban algunos carriles para visibilizar sus demandas legítimas.

Para el Frente Grande de la provincia de Buenos Aires, los hechos de represión ocurridos hoy en la autopista Riccheri, encienden la luz de alarma sobre la cuestión de cómo el gobierno de Mauricio Macri pretende resolver la conflictividad social.

La demanda de los trabajadores de Cresta Roja, que es en el marco del pleno de derecho a manifestarse en reclamo de llegar a mediadas en defensa de los puestos de trabajo de 5 mil familias, no puede recibir por parte del gobierno macrista la respuesta  de “que por ahora no hay solución”, y por el contrario dispensar palos y violencia. Nunca se puede llegar a un acuerdo pacífico si el gobierno en lugar de mediar y disuadir emplea la fuerza de los golpes para ello y los dispositivos de cohesión con los que cuenta.   

El Frente Grande de la provincia de Buenos Aires, no avalará jamás este tipo de resoluciones, por considerar que son mecanismos represivos que, mediante la idea de no invadir el derecho del otro, solo genera y ahonda el enfrentamiento social. Por tal razón rechazamos la forma en que el gobierno nacional intenta llegar a una solución del conflicto de la empresa Cresta Roja y exige que esté a la altura de las circunstancias en el marco de la democracia y el derecho de los trabajadores y trabajadores a reclamar por sus derechos.


Mario Secco
Presidente . FGBs.As.


Eduardo Sigal
Vice Pte. FGBs.As.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Argentina y un salto hacia la derecha




El país al que vienen aludiendo el Presidente Mauricio Macri y sus partidarios, mucho antes de ganar la segunda vuelta a Daniel Scioli, se parece mucho al de una Argentina aliada a los intereses estratégicos de EEUU en la región, típica de la década del 90 del siglo pasado. Para concretar ese retorno, hoy como Jefe de Estado, haría falta un acuerdo con los “fondos buitre”, pedido de “ayuda” al FMI y un nuevo ciclo de endeudamiento externo para financiar la compra de insumos y productos importados, y el sostenimiento de un mercado de cambios acorde a los interese de las empresas transnacionales y los exportadores de productos primarios, especialmente los sojeros. En lo político-económico (ver artículos de Eduardo Sigal y Federico Bernal), una preferencia por la Alianza del Pacífico en desmedro del Mercosur. Parece sobrevenir, por todo lo anterior, un alineamiento con la posición de las grandes potencias en conflictos internacionales, pero no está claro aún que haya un retorno a la subordinación tecnológica del ciclo menemista-delarruísta, en vista de la continuidad del Ministro de Ciencia y Tecnología del kirchnerismo. Habrá que ver qué pasa con los desarrollos tecnológicos en materia nuclear o satelital, teniendo en cuenta por ejemplo que en los 90 se desactivó el proyecto Cóndor y no se avanzó en la culminación Atucha II. Hoy hay firmados acuerdos con Rusia y China para la construcción de nuevas centrales nucleares (Hugo Castro Pueyrredón se refiere al tema), y también está en marcha el desarrollo de un generador de energía nuclear con tecnología 100% nacional. Más claro de todo lo anterior es que se promoverá desde el gobierno nacional una redistribución regresiva del ingreso, haciendo uso de herramientas tales como la devaluación y quita o disminución de retenciones a productos alimenticios. En combinación con una decisión de la Corte Suprema de Justicia (analizado por Américo Garcia), ese combo podría impactar sobre los ingresos de asalariados, jubilados y beneficiarios de planes sociales. Es decir, lo que parece sobrevenir es un camino inverso al emprendido en mayo de 2003, cuando el recién asumido presidente, Néstor Kirchner, dispuso por decreto una suba de salarios y jubilaciones, cuyo poder de compra3 más que se duplicó desde entonces. A eso nos referimos en este número 29 de Comunidad y Desarrollo.

Macri y Venezuela


A veces la boca funciona más rápido que la cabeza. En el debate presidencial previo a la segunda vuelta, el ahora presidente Mauricio Macri lanzó una definición que seguramente se irá equilibrando y racionalizando hasta el 21 de diciembre, en que se hará la Cumbre del Mercosur en Asunción del Paraguay. No dudo que Macri piensa que habría que aplicar la cláusula democrática a Venezuela, suspenderlo del Mercosur, aislarlo y en lo posible ayudar a la oposición venezolana para que llegue al gobierno cuanto antes. Claro que una cosa es el pensamiento de esta nueva derecha, su discurso, y otra la realidad que implica gobernar un país en determinado contexto internacional y con reglas preestablecidas. Decía el General Perón que la verdadera y única política es la política internacional; creo que en un mundo global como el que se ha venido construyendo, tener una precisa definición sobre qué rol queremos jugar en él es imprescindible para definir también qué país queremos construir. Saber de nuestras fortalezas y debilidades excede lo discursivo. No alcanza con decir que queremos un país con “hambre cero”, sino que hay que pensar cómo se lo construye. Está bien que el Estado tenga en cuenta a los pobres y los asista ahora el desafío es como se los incluye y para eso también hace falta Estado que nos proteja de los ricos y su voracidad. Señor presidente, a esta altura ya debe saber que la Cláusula Democrática no se aplica a un país que no ha alterado su sistema constitucional. Es de suponer que su Canciller Susana Malcorra ya lo habrá asesorado o que los funcionarios especialistas y muy buenos que tiene nuestra Cancillería le habrán hecho llegar las causales de aplicación. También habrá tomado conocimiento que hubo elecciones y que al igual que en Argentina gano la oposición con lo que sus dichos caen por efecto de la realidad. Es cierto que el suyo es un discurso que cae bien en distintos sectores del poder mundial, especialmente de la administración de EEUU, y en algunos sectores de nuestra burguesía; no es menos cierto que causa enorme preocupación en otros sectores que somos respetuosos de la autodeterminación de los pueblos y que también junto a la ideología pensamos en términos prácticos que le conviene al pueblo y a la Nación Argentina. ¿Se detuvo usted a analizar el beneficio que ha tenido para Argentina la incorporación de Venezuela al Mercosur y el desarrollo de nuestro intercambio comercial? ¿Sabía que nuestro comercio llego hasta los U$S 2500 millones de dólares multiplicando por 25 veces el que teníamos hasta hace 12 años? ¿Y que es ampliamente favorable para Argentina? Casi es equivalente al superávit comercial que tendrá Argentina este año. Nuestro comercio ha sido fundamentalmente de manufacturas de origen agropecuario e industrial; maquinas herramienta, especialmente para el campo: tractores, cosechadoras, silos, celdas de media tensión, automotores, grúas, ascensores, artefactos de complejidad para medicina, para mencionar solo algunas líneas. En ellos, miles y miles de argentinos han puesto su esfuerzo y capacidad: valor agregado nacional, trabajo nacional, desarrollo de la industria nacional, puestos de trabajo, salarios calificados y mucho orgullo por lo hecho. Dicho esto, espero señor presidente que prime la cordura en beneficio de Venezuela y de Argentina. Usted que muchas veces pensó que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, llenaba de ideología o de ideologismos su gestión, no cometa el error de la soberbia, no se deje llevar por el canto de sirena de quienes lo aplauden desde posiciones ideologistas y piense en los intereses de América Latina y de Argentina.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Macri, el Mercosur y Venezuela


A veces la boca funciona más rápido que la cabeza. En el debate presidencial previo a la segunda vuelta, el ahora presidente electo Mauricio Macri lanzó una definición que seguramente se irá equilibrando y racionalizando hasta el 21 de diciembre, en que se hará la Cumbre del Mercosur en Asunción del Paraguay.
No dudo que Macri piensa que habría que aplicar la cláusula democrática a Venezuela, suspenderlo del Mercosur, aislarlo y en lo posible ayudar a la oposición venezolana para que llegue al gobierno cuanto antes.
Claro que una cosa es el pensamiento de esta nueva derecha, su discurso, y otra la realidad que implica gobernar un país en determinado contexto internacional.
Decía el General Perón que la verdadera y única política es la política internacional; creo que en un mundo global como el que se ha venido construyendo, tener una precisa definición sobre el qué rol queremos jugar en él es imprescindible para definir también qué país queremos construir.
Saber de nuestras fortalezas y debilidades excede lo discursivo. No alcanza con decir que queremos un país con “hambre cero”, sino que hay que pensar cómo se lo construye.
Señor presidente, a esta altura ya debe saber que la Cláusula Democrática no se aplica a un país que no ha alterado su sistema constitucional, y menos cuando está en pleno proceso electoral. Es de suponer que su futura Canciller ya lo habrá asesorado o que los funcionarios especialistas y muy buenos que tiene nuestra Cancillería le habrán hecho llegar las causales de aplicación.
Es cierto que el suyo es un discurso que cae bien en distintos sectores del poder mundial, especialmente de la administración de EEUU, y en algunos sectores de nuestra burguesía; no es menos cierto que causa enorme preocupación en otros sectores que somos respetuosos de la autodeterminación de los pueblos y que también junto a la ideología pensamos en términos prácticos que le conviene al pueblo y a la Nación Argentina.
¿Se detuvo usted a analizar el beneficio que ha tenido para Argentina la incorporación de Venezuela al Mercosur y el desarrollo de nuestro intercambio comercial?
¿Sabía que nuestro comercio llego hasta los U$S 2500 millones de dólares multiplicado por 25 veces el que teníamos hasta hace 12 años? ¿Y que es ampliamente favorable para Argentina? Casi es equivalente al superávit comercial que tendrá Argentina este año.
¿Sabe señor presidente que muchos de los que los votaron han hecho grandes negocios con Venezuela? Imagino que muchos de los 5.000 cooperativistas que integran Sancor y que venden por año U$S 300 millones de sus productos lo han votado. ¿Qué pasará con ellos si Venezuela aplica alguna medida reciproca a sus dichos?
Nuestro comercio no ha sido de materias primas: prácticamente lo fundamental han sido manufacturas de origen agropecuario y también industrial; maquinas herramienta, especialmente para el campo: tractores, cosechadoras, silos,  celdas de de media tensión, automotores, grúas, ascensores, artefactos de complejidad para medicina, para mencionar solo algunas líneas. En ellos, miles y miles de argentinos han puesto su esfuerzo y capacidad: valor agregado nacional, trabajo nacional, desarrollo de la industria nacional, puestos de trabajo, salarios calificados y mucho orgullo por lo hecho.
Dicho esto, espero señor presidente que prime la cordura en beneficio de Venezuela y de Argentina. Usted que muchas veces pensó que este gobierno, el de Cristina Fernández de Kirchner, llenaba de ideología o de ideologismos su gestión, no cometa el error de la soberbia, no se deje llevar por el canto de sirena de quienes lo aplauden desde posiciones ideologistas y piense en los interesas de América Latina y de Argentina.
Eduardo Sigal
Ex subsecretario de Integración económica de la Cancillería

Dirigente del Partido Frente Grande

viernes, 20 de noviembre de 2015

Agradecimiento a la militancia

Hola compañer@s

Quería  comunicarme con Uds. antes del 22 de noviembre,  para en primer lugar agradecerles el esfuerzo político, organizativo y físico que han realizado estos meses tan intensos de la política Argentina.



Soy consciente de la convicción que precede a ese esfuerzo;  nadie deja tantas cosas personales si no está convencido de lo mucho que está en juego en estas elecciones.
Cada vez van quedando más en claro los dos proyectos de país que están en juego, y también que la derecha ha logrado construir una alternativa competitiva en lo electoral, y también en lo ideológico y cultural, que no debemos subestimar. Ellos también aprendieron mucho, son parte de una estrategia continental por frenar los procesos populares de transformación que están en marcha.
Nuestra responsabilidad es también con nuestros hermanos latinoamericanos que nos lo demandan.
De nuestra parte, como militantes, hemos puesto todo lo que había que poner, nos quedan unas horas hasta las elecciones y estoy seguro de que las aprovecharemos al máximo.
Espero que tengamos éxitos, sino una parte importante de nuestro pueblo sufrirá mucho las consecuencias del neoliberalismo nuevamente reinstalado por esta región. Veo y sé por el comentario de ustedes que miles y miles de militantes se han volcado a las calles, al debate en las empresas, escuelas, universidades y barrios. No es hora para indiferentes: allí están las reservas para seguir empujando este proceso que abrimos en 2003.
Mas allá del resultado, estoy convencido de que deberemos realizar un profundo análisis de esta etapa, que necesariamente será critico y autocritico. Mas allá de que hemos hecho mucho, quiero formar parte del sueño de construir una nueva forma de hacer política, y eso obliga a mirar para adelante pero no a omitir los errores.
¿Qué nos pasó a los sectores nacionales, populares, revolucionarios, de izquierda y latinoamericanistas, a los que una vez más nos costó unirnos para dar batalla? Tuvimos que esperar que el enemigo nos arrebatara la Provincia de Buenos Aires y nos esté peleando la presidencial para empezar a transitar un camino juntos. Cuando digo esto, no me estoy refiriendo a quienes venimos batallando en el Kirchnerismo, sino a muchos con los que por suerte ahora estamos juntos y a otros que aun nos corren desde un supuesto principismo  para justificar el voto en blanco y así contribuir a, por lo menos, debilitar una alternativa popular. Ni que hablar de supuestos progresistas que ayudaron a construir o apoyan a esta derecha que cuida las formas pero no desatiende los contenidos reaccionarios que los inspiran.
Es mucho lo sembrado estos 12 años, no solo desde la gestión y  las reformas producidas; también en la conciencia colectiva de nuestro pueblo se percibe que hemos pegado un salto. Me pregunto si habremos estado a la altura de las circunstancias. Si hay o no unidad, organización y protagonismo popular no es un problema de otros, sino de los que estamos convencidos de que hay que transitar ese camino.
Por último, quiero rescatar que hace mucho tiempo que no veía a la militancia frentegrandista tan motivada y defendiendo los trapos. Sobre el camino transitado deberemos analizar si seremos artífices del proceso de unidad popular que nos exige la demanda de continuidad y profundización de este proceso político. No alcanza con se analistas de la realidad, deberemos construir cada vez más protagonismo en el camino de las transformaciones. Es allí donde identidad y unidad deben ser una ecuación dialéctica para no solo ser parte o furgón de cola, sino protagonistas.
Tenemos un futuro apasionante, gracias por habernos permitido llegar hasta aquí.
Les deseo muchos éxitos y les mando un fuerte abrazo militante.

Eduardo

martes, 17 de noviembre de 2015

De vos depende


Nosotros votamos a Daniel Scioli para una victoria popular
El Frente para la Victoria ganó las elecciones nacionales realizadas el 25 de septiembre último, pero vimos con preocupación el avance electoral de la derecha macrista, que se impuso en la Provincia de Buenos Aires.
El ballotage entre Daniel Scioli y Mauricio Macri es el próximo domingo 22, y la posibilidad de un retroceso político y social de alcances históricos está presente en la figura del neoliberal Macri. Esta  definición nos plantea la opción  de avanzar  hacia cambios estructurales que generen más igualdad, recreando utopías y fortaleciendo la organización popular que las concrete o un nuevo descenso al infierno del hambre, las privatizaciones y la fiesta de los poderosos.
De vos depende!
Las organizaciones que formamos parte del Movimiento Nacional y Popular, vamos a desplegar la totalidad de nuestra fuerza militante junto al pueblo, redoblando los esfuerzos para el triunfo del Frente Para la Victoria, y nuestro candidato Daniel Scioli.
Votar a Daniel Scioli, reafirma nuestra pertenencia al Mercosur y la hermandad con los países de Latinoamérica y nos aleja de las presiones de las potencias hegemónicas.
Votar a Daniel Scioli garantiza la defensa de un Estado inclusivo y moderno que pueda contener los problemas estructurales e históricos del capitalismo: la redistribución de la riqueza y el fortalecimiento del poder político  de las mayorías populares.
Solo garantizando el triunfo de Scioli  puede lograrse una ampliación de la democracia en la sociedad y en las empresas, más economía social y solidaria, un mayor rol del Estado democrático y, para garantizarlo, más organización y protagonismo popular.
De vos depende
·         Por la defensa y profundización de la democracia y la justicia social
·         Por la unidad latinoamericana
·         Por una reforma impositiva integral
·         Por la una nueva ley de entidades financieras y la creación de un banco público de Desarrollo.
·         Por una economía mixta –pública, social y privada-, que fortalezca el mercado y el consumo interno, las pequeñas y medianas empresas y los sectores de la economía solidaria.
·         Por la igualdad de género en todos los planos y la despenalización del aborto
·         Por la consolidación de la política de derechos humanos y la continuidad de los juicios por la Memoria, la Verdad y la Justicia • Por una transformación profunda del Poder Judicial.
·         Por la reforma constitucional que sirva de base a las trasformaciones estructurales que el país necesita para establecer una democracia social, inclusiva y con poder popular, redefiniendo el federalismo y la coparticipación federal asegurando la propiedad de los recursos naturales para todos los argentinos y garantizando trabajo, tierra y techo para todos.
·         Transformar la realidad es concretar utopías.


Por eso decimos que de vos depende                
                                  Frente Grande

Provincia de Buenos Aires

jueves, 29 de octubre de 2015

Segunda vuelta: ¿Qué harán la izquierda y el progresismo?





Por Eduardo Sigal *
(Publicado en Pägina/12)
El último resultado electoral sacudió el escenario político y puso a la luz un país diferente. Se votó y no hubo problema de ningún tipo, la ciudadanía se expresó libremente como pocas veces. El sistema democrático y republicano, más allá de los agoreros del fraude, salió fortalecido.

Ahora vamos a segunda vuelta el 22 de noviembre y a elegir u optar entre dos candidatos que expresan propuestas, estilos y modelos de país diferentes. Frente a esta realidad no creo posible la indiferencia, menos para el electorado de izquierda o progresista, en general preocupado por los destinos del país e informado más allá de los medios hegemónicos de comunicación.

Los amigos del FIT, que en mi opinión hicieron una excelente elección, se van inclinando por el voto en blanco, o sea un voto testimonial que no se cuenta a la hora de favorecer una alternativa y por lo tanto ayuda al que salga primero. En el supuesto de que gane Macri, los dirigentes de ese espacio estarían ayudando a una clase social y a una propuesta política claramente antagónica al ideario que pregonan. Ustedes saben muy bien que más del 3 por ciento de los votos pueden hacer que gane uno u otro candidato. Una pregunta válida sería: ¿A quién favorecerá mejor la lucha de clases y cuánto tienen que sufrir los trabajadores para tomar conciencia y cambiar las cosas?

Estoy convencido de que es un error pensar que cuanto peor mejor. El rol de la política popular, proletaria o burguesa es ganar la conciencia del pueblo y transformarla, en un caso en protagonismo popular y en el otro en un mero acompañamiento pasivo de la hegemonía del empresariado.

En democracia, las luchas pueden terminar en conquistas que mejoren las condiciones de vida del pueblo, y estos años así lo demostraron. Recordemos, por ejemplo, que la asignación universal por hijo vino precedida por millones de firmas, en petitorios, movilizaciones a lo largo y ancho del país y un debate popular fenomenal. Hoy millones de chicos pueden ir a la escuela y tienen acceso a mejor alimentación gracias a ella. Los jubilados, se podrá decir que no están como quisiéramos, pero: cuánto han cambiado desde las marchas semanales al Congreso por un haber de 450 pesos. Esa lucha logró que terminemos con las AFJP y que recuperemos el sistema jubilatorio estatal, que los haberes se ajusten cada 6 meses y que seamos un país con 97 por ciento de jubilados entre los que estén en edad de hacerlo. Son sólo dos de muchos ejemplos que podríamos tomar. Quiero decir que el protagonismo popular puede verse fortalecido si tiene gobiernos que escuchen los reclamos y que no sólo respondan con palos, como el de Macri en el Hospital Borda.

¿Se imaginan los amigos progresistas qué hubiera hecho Macri en la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata cuando se dijo “no” al ALCA? Lo más probable es que hubiese estado del lado del presidente Bush. Como verán, no todo es igual.

La conciencia tiene mejores condiciones de desarrollarse si uno no está solo preocupado por conseguir trabajo y ver qué llevar a la mesa todos los días. Tener posibilidad de organizarse, reclamar y ser escuchados es más probable con gobiernos populares que aristocráticos.

Ser progresistas es ayudar a que las reformas en el sistema democrático permitan a nuestro pueblo vivir mejor. Me cuesta pensar que alguien que haya votado por esa alternativa piense que Macri está más cerca de su ideario que Scioli.

Me atrevo a decir estas cosas porque soy un militante que provengo de la izquierda tradicional y siempre busqué la unidad y el reencuentro entre lo nacional, popular, de izquierda y latinoamericanista. Siempre me obsesionó superar la antinomia peronismo e izquierda que nos divorció prácticamente la mayor parte del siglo XX y estoy convencido de que ese fue el sentido más profundo del camino emprendido por Néstor Kirchner en 2003.

A la hora de ver dónde estarán los sectores populares, dónde estarán la mayoría de los sectores que empujan un cambio en sentido progresivo, no cabe duda de que estarán votando por Scioli y Zannini. No sólo esperando que se respeten sus derechos y se avance en nuevas conquistas, sino preparados para desplegar la organización y el protagonismo que permita defender y profundizar este proceso democrático y popular.

* Dirigente del Partido Frente Grande.