Mostrando entradas con la etiqueta kirchnerismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta kirchnerismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de julio de 2016

Límites y contradicciones de la última década en Latinoamérica



Por Alvaro García Linera*
 El conjunto del continente, en esta década virtuosa, llevó adelante cambios políticos: la participación del pueblo en la construcción de un Estado de nuevo tipo. Cambios sociales, redistribución de la riqueza y reducción de desigualdades. Economía: participación activa del Estado en la economía, ampliación del mercado interno. En lo internacional: articulación política del continente. No es poca cosa en diez años. Son los años desde el siglo XIX los años más importantes de integración, de soberanía y de independencia que ha tenido nuestro continente.
Sin embargo, en los últimos meses, este proceso de irradiación territorial y de expansión territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios se ha estancado. Hay un regreso de sectores de la derecha en países importantes del continente. Hay amenaza de que la derecha retome el control en otros países. Es importante que nos preguntemos por qué.
Yo mencionaría 5 límites y contradicciones que se han hecho presentes en esta década virtuosa continental:
- No siempre los gobiernos progresistas han asumido la importancia decisiva de la economía cuando se está en gestión de un gobierno. La base económica de cualquier proceso revolucionario es esa.  Se puede hacer cualquier concesión, se puede dialogar con quien sea que permita ayudar al crecimiento económico, pero siempre garantizando el poder político en manos de los trabajadores. Y algunos de los gobiernos progresistas y revolucionarios han adoptado medidas que han afectado al boque social revolucionario, potenciando al bloque conservador. Un poder político no va a ser duradero si no viene acompañado de un poder económico de esos sectores populares.
- El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de la riqueza sin politización social. Que significa esto: la mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. Pero si esta ampliación de consumo, de justicia social, no viene acompañada de politización social, no estamos ganando “sentido común”. Habremos creado una nueva clase media, con su capacidad de consumo, con su capacidad de satisfacción, pero portadora del mismo sentido común conservador. Es decir, no hay revolución posible si no viene acompañada de una profunda revolución cultural.
- Una tercera debilidad es una débil reforma moral. Los neoliberales son el ejemplo de una corrupción institucionalizada, cuando tomaron la cosa pública y la convirtieron en privada, cuando amasaron fortunas privadas robando fortunas colectivas a los pueblos. La estamos combatiendo pero no ha sido lo suficiente. Es importante que así como damos ejemplo de restituir la res-pública, los recursos públicos, como recursos de todos, en lo personal, en lo individual, nunca abandonemos la humildad, la sencillez, la austeridad y la transparencia.
- Un cuarto elemento que se presenta en la experiencia latinoamericana es el tema de la continuidad de liderazgo en regímenes democráticos. Las Constituciones tienen límites para la elección. ¿Cómo se dan continuidad a los procesos cuando tienen estos límites? ¿Cómo se resuelve la continuidad de los liderazgos? Porque no hay revolución verdadera sin líderes ni caudillos. Tal ahí hay que trabajar liderazgos colectivos, que permitan la continuidad de los procesos.
- Por último, una quinta debilidad que quiero mencionar es la débil integración económica y continental. Cada gobierno está viendo su espacio geográfico, su economía, su mercado, y cuando tenemos que leer los otros mercados, ahí surgen limitaciones. Soy un convencido que América Latina solo va a poder convertirse en dueña de su destino en el siglo XIX si logra constituirse en una especie de Estado continental, plurinacional, que respete las estructuras nacionales de los Estados, pero que la vez con ese respeto de las estructurales locales y nacionales, tenga un segundo piso de instituciones continentales en lo financiero, en lo económico, en lo cultural, en lo político y en lo comercial.

miércoles, 29 de junio de 2016

Saudades de la derecha latinoamericana



El sueño del “fin de ciclo” progresista en América Latina estaría más cerca de concretarse si se consolidara el gobierno “parlamentario” en Brasil, y si en Venezuela la oposición lograra una revocación del mandato de Nicolás Maduro. El gobierno argentino ya está en manos de la derecha más despiadada que haya gobernado el país desde la restauración democrática, y el panorama regional es más complicado para los sobrevivientes de la ola popular de la década pasada, entre ellos Evo Morales, quien perdió una elección que le hubiera permitido presentarse para cumplir un nuevo mandato al frente del Estado Plurinacional de Bolivia.
El panorama negativo para las fuerzas políticas populares no es consecuencia de la necesidad de “combatir a la corrupción” y llevar al poder a Presidentes “republicanos”, “tolerantes” y “respetuosos” de la división de poderes, como lo demuestran grotescamente los antecedentes en materia penal-tributaria de Mauricio Macri, gran parte de sus familiares y amigos ligados a sus negocios y el ministro Alfonso Prat Gay, quien “administraba” cuentas secretas en la banca suiza de la magnate Amalia Lacrozede Fortabat.
 
La “división” de poderes predicada en sus discursos no ha impedido tampoco al macrismo gobernar en favor de los especuladores y empresas transnacionales a fuerza de decretos de dudosa “necesidad y urgencia”, e incluso de intentar una suerte de “golpe” contra la Corte Suprema de Justicia con el nombramiento ilegal de dos magistrados.
La dirigente social Milagro Sala permanece casi como una detenida “a disposición del Poder Ejecutivo” de la última dictadura, y magistrados como Claudio Bonadío avanzan contra los “enemigos” de la restauración conservadora haciendo caso omiso a las leyes y normas de procedimiento más elementales. El objetivo es seguir hostigando a las
figuras más representativas del anterior gobierno para impedir el “regreso” al poder de los responsables del ciclo político más virtuoso en materia de generación de riqueza nacional, empleo, y distribución progresiva del ingreso que haya vivido la Argentina, al menos en el último medio siglo.
 
El ciclo político predominante en la primera década de este siglo, como lo recuerdan Alvaro García Linera y Emir Sader en este número, será una referencia ineludible para las generaciones actuales y futuras, de allí la necesidad de la derecha de deslegitimarlo, con la ayuda de personajes grotescos y corruptos como el ex Secretario de Obras
Públicas José López, para evitar la continuidad o el regreso del “populismo” en nuestro subcontinente. La derecha sudamericana tiene “saudades” de las políticas derivadas del Consenso de Washington, que subordinaron al continente entero a los caprichos de una potencia que hoy se encuentra en lenta decadencia que quiere amortiguar a partir de un acceso irrestricto a las riquezas de nuestros países.