viernes 10 de febrero de 2012

Actividad en Avellaneda por Malvinas



Se realizó en Avellaneda, el 4 de febrero pasado, una exitosa jornada sobre Malvinas organizada por la Coordinación Política Nacional, Popular y Democrática.Estuvieron presentes Eduardo Sigal del Frente Grande, los diputados nacionales Ariel Basteiro y Carlos Raimundi y el Concejal del Frente para la Victoria de Avellaneda, el "Tibu" Nuñez, como también, el dirigente provicial del Partido Solidario, Basilio Chalak.

domingo 1 de enero de 2012

Saludos y reflexiones de fin de un año




En primer lugar quiero agradecer las infinitas muestras de cariño, afecto y solidaridad que he recibido en estos días y decirles que las valoro entrañablemente.

Para quienes la política es una actitud de vida, mejor dicho un instrumento para mejorar la vida de los que menos tienen, termina siendo una actitud mas allá del lugar o cargo que uno ejerza.

Como lo dije en el Congreso del Frente Grande dejar la presidencia del partido me genero sensaciones contradictorias, por un lado estaba y estoy convencido que es muy bueno que se produzca un proceso de renovación y mas teniendo en cuenta que nuestra recuperación ha dado lugar al surgimiento de nuevos y valiosos cuadros políticos que ocupan distintos roles en los ejecutivos ya no solo nacional, sino en Provincias y Municipios, en legislaturas y concejos deliberantes de muchos lugares del país y por supuesto están en condiciones de conducir colectivamente nuestro Partido.


No puedo negar que los seis años que presidí el Frente Grande fueron tiempos políticamente muy interesantes, de grandes cambios positivos para el país, primero bajo el liderazgo de Néstor y luego de Cristina. También fueron años difíciles para encontrar un rol de nuestro Partido. Muchas veces fue trabajoso encontrar puntos de convergencia entre posiciones que tendían a licuarse y otras que querían marcar líneas de acción independientes aunque siempre confluyendo con el gobierno nacional.

Creo que fue muy débil el compromiso de muchos de nuestros funcionarios con el debate y construcción o reconstrucción del Frente Grande. Fueron honrosas las excepciones de los que estaban dispuestos a aportar intelectual o materialmente al mismo. Parte de este problema creo que se debió en la forma en que fueron seleccionados. La mayoría de las veces por sus cualidades político técnicas mas que por su pertenencia partidaria. Eso fomento sus actitudes individualistas y su falta de compromiso partidario. También puede haber incidido nuestra incapacidad política para poder conducirlos.

Reconstruir el Frente Grande no fue tarea fácil, solo nuestra convicción y el empuje político que nos dio Néstor Kirchner lo hicieron posible. Hoy hay FG en 21 provincias del país, en 14 con personería jurídica nacional y provincial, en 3 con personería provincial y en el resto con juntas promotoras. Sin recursos materiales apropiados costo mucho llegar hasta este estadio. La nueva conducción encontrara cuentas ordenadas, no como los pesos 400 mil de deudas de cuando nos hicimos cargo.

Espero que la nueva conducción pueda abordar los nuevos desafíos. Resolví no integrar la misma con la convicción de que no estaban dadas las condiciones para compartirla frente a los temores de algunos y los intereses de otros. Igualmente sé que la integran parte de nuestros mejores cuadros de la mayoría de los cuales me considero amigo. No quiero ser un estorbo en esta etapa. No me pareció correcto después de haber presidido el Partido tanto tiempo pasar a ser un miembro sin responsabilidades concretas y no integrar la mesa ejecutiva como me propusieron un grupo de compañeros que entiendo vinieron a hablarme en nombre de quien debería presidir el Frente Grande.

Sigo formando parte del Partido que contribuí a gestar hace 20años y del que participe de su fundación hace casi 17, como lo dije a quien quiso escucharlo, seguiré militando por su fortalecimiento, trabajare para que su perfil sea el de un Partido de Izquierda Nacional, Popular y Democrático. Lo haré trabajando siempre alentando la unidad del campo nacional y popular, con la convicción de que cada vez que nos dividimos avanzo la derecha de distinto pelaje pero que siempre hizo pagar duramente al movimiento popular.

Tenemos línea política que arranca con nuestra identificación con el proceso político iniciado el 25 de mayo de 2003 al que contribuimos a parir sumando nuestras energías a la conducción de Néstor Kirchner desde fines del año 2000, siendo rebeldes frente a los que creían que había que seguir apoyando a la Alianza y que incluso integraban su gobierno y defendían sus políticas. Mirar para adelante no significa no tener memoria. Ser Kirchnerista hoy resulta mucho más sencillo, por suerte. Homenajear a Néstor parte de ser coherentes y consecuentes en las convicciones y parafraseándolo no dejar las convicciones en ninguna puerta de entrada.

Somos aliados y socios de ese gran movimiento policlasista de Argentina que se lo conoce como peronismo. El movimiento nacional y popular más revolucionario que haya conocido hasta ahora la historia Argentina. Muchos de nuestros cuadros y militantes provienen de sus filas, otros venimos de la izquierda clásica, del comunismo, del socialismo, de la intransigencia, del cristianismo, incluso del radicalismo. Otros desde sus prácticas sociales vinieron para aportar a la construcción de una nueva expresión política para el cambio: el Frente Grande.
Pienso que esto aun es una tarea pendiente. Lo dije en el Congreso e insisto ahora: los cambios que vivimos en la Argentina son tan profundos que estoy convencido impulsaran al movimiento popular a parir una nueva expresión síntesis y revolucionaria de la política Argentina, allí deberemos aportar nuestras energías desde el Frente Grande. Será el Kirchnerismo con el nombre que sea el que nos permitirá apuntalar lo hecho, profundizar en el camino de lo que falta construir para más allá del 2015

Visualizo que vendrán tiempos de acción y de debates de los que no pienso estar ausente. Será así en el FG y en todo el campo popular, el 2012 será un año muy político aunque sin elecciones, estoy convencido que avanzamos en la unidad de los que dentro del Kirchnerismo queremos avanzar en las transformaciones y empezamos a perfilar las PASO del 2013 o estaremos desaprovechando un instrumento esencialmente democratizador de la política y dejando a los defensores del statu quo que también existen en el peronismo y en el Kirchnerismo, que desde su poder ordenen la cancha.
1.
Es hora de asumir el compromiso transformador de Néstor y Cristina como actitud y bandera propia

Finalizo estas líneas, mas largas de lo que me había imaginado cuando me dispuse a escribirlas, deseándoles muchas felicidades en estas fiestas y muy feliz 2012

Abrazos

Eduardo Sigal

viernes 25 de noviembre de 2011

El modelo argentino y la crisis internacional



Eduardo Sigal y Luis D’Elía se encuentran en la ciudad francesa de Montpelier por invitación del Presidente del Nuevo Foro Político, Mikhail Gorvachov, para exponer sobre el modelo argentino en el marco de la conferencia internacional titulada “Hacedores de Políticas Responsables en un Mundo Cambiante.”
En su exposición, Sigal se refirió a la crisis que atraviesan diversos países del mundo, incluyendo los europeos, y advirtió: ”o se sale en un sentido progresivo hacia un mundo más equilibrado con mejor distribución de la riqueza, más democrático en materia económica, o vamos a situaciones de más especulación, de más confrontación, de más desestabilización, de más riesgo institucional democrático”.
Luego hizo un detalle de algunas las mejoras de los indicadores económicos y sociales que se produjeron en la Argentina durante los últimos ocho años junto con otros avances sociales, por ejemplo en materia de legislación sobre medios de comunicación y afirmó: “todo es parte de un concepto, de un modelo, de un esquema donde democratizar la economía, democratizar el Estado, democratizar la información, democratizar el conocimiento, es lo que nos puede permitir visualizar el presente y el futuro con cierto optimismo”.

La siguiente es la desgrabación de la ponencia de Eduardo Sigal en el Nuevo Foro Político (Montpelier, 24 y 25 de noviembre de 2011)

Para mi es muy importante estar en un foro que ha promovido y preside Mikhail Gorvachov. Cuando él empieza con la Perestroika y la glasnost, yo era el Secretario General del a Juventud Comunista en Argentina, y el impacto que recibimos los jóvenes de aquella época, creo que es el mismo impacto que han recibido los jóvenes de todo el mundo, y la transformaciones que se han producido en el mundo en estos 25 años, han sido realmente sustantivas.
Con relación a los temas de este foro, yo quisiera plantear algunas cuestiones desde la óptica de América y desde la óptica de Argentina, sin pretender verdad sobre estas cuestiones, si no planteando algunos enfoques de nuestra propia experiencia. Nosotros somos una región que hace diez años vivimos una crisis muy profunda. Quizás la expresión más grave de esa crisis se manifestó en la República Argentina, donde vivimos en el 2001 al borde de la desintegración nacional, la gente salía a las calles gritando “que se vayan todos”.
Me acompaña a mí Luis DElía, que era uno de los dirigentes principales de esa resistencia del pueblo argentino al modelo neoliberal. Y los cambios que se fueron produciendo y nos permiten llegar a la Argentina que por ocho años consecutivos, como la mayor parte de América del Sur, está creciendo a un ritmo del 9 por ciento de su PBI, tienen en mi opinión mucho que ver con lo que uno se plantea cuando se plantea salir de una crisis. Las crisis, todos sabemos que son oportunidades de cambio que es pueden aprovechar o desaprovechar. Yo comparto que no vivimos en un mundo de las viejas ideologías y de la confrontación de los sistemas. Peor lo real es que aquí se ha producido, en el mundo, una enorme concentración de la riqueza y logramos avanzar en un proceso de democratización también en el tema de las riquezas, o en mi opinión el mundo va a ir transitando de crisis en crisis hasta la tan temida posibilidad demencial de una guerra que ya no será como ninguna de las terribles que hemos vividos sino que nos pondrá en situaciones terminales a la propia humanidad.
Por lo tanto, tenemos responsabilidades muy importantes como para pensar que las salidas pueden ser de carácter regresivo o progresivo. Me refiero a los países de Oriente Medio, a los países árabes, a los países de origen islámico y también al resto de los países, porque esta crisis, porque como ha transitado esta jornada, es una crisis que ha tocado como quizás nunca en la historia a las economías capitalistas principales en el mundo. Entonces el problema es de enfoque: nosotros vamos a tener este tema de la solidaridad de los países desarrollados con los que se tienen que desarrollar, o como un mecanismo que nos permita trabajar juntos con aquellos que se rebelan frente a un status quo determinado. Cómo colaboramos para que encuentren su propio camino de desarrollo, de inclusión, me parece que es la búsqueda más profunda que hay en todos nuestros países.
Esto implica, desde ya, desatender el camino de ayudar a la especulación. Y yo les digo francamente: visto desde América, el camino que se está transitando por ejemplo en Europa es un camino que no apunta a solucionar las problemáticas de los países. Apunta a solucionar la problemáticas de algunos grupos concentrados, y sobre todo del capital especulativo financiero de algunos de estos países. Entonces es muy difícil pensar que por esos caminos vamos a tener una solución. Yo no quiero traer una discusión de carácter ideologizado, pero es una discusión de tipo política: o se sale en un sentido progresivo hacia un mundo más equilibrado con mejor distribución de la riqueza, más democrático en materia económica, o vamos a situaciones de más especulación, de más confrontación, de más desestabilización, de más riesgo institucional democrático, en nuestros países.
Por eso, para nosotros lo que sí es un elemento que hemos pensado mucho es que es difícil que haya soluciones en términos de un solo país. Y esto lo miramos en Europa. También nos podemos hundir con nuestros países, peor hoy es difícil pensar en una economía y en un mundo globalizado como el que vivimos en soluciones fronteras hacia adentro. Lo lógico es pensar en desarrollo de carácter regional, en políticas de carácter regional, en complementariedades que nos permitan encontrar respuestas. Por eso, por lo menos en nuestra región, el trabajo con el Mercosur y con la construcción de la Unión de Naciones Sudamericanas va aparejado a encontrar respuestas a cada uno de los problemas nacionales que vamos teniendo.
Yo no vengo a traer ninguna receta, insisto, pero quiero comentar algunas cuestiones. Para nosotros, la democratización de la economía ha sido un problema fundamental, en la Argentina y en toda la región. Para nosotros, producir un mecanismo de redistribución de la riqueza es fundamental para terminar con cifras terribles como las que vivíamos: desocupación del 25,7% en el año 2001, reducida al 7,2% en el año 2011. Un 56% de pobres en la Argentina, cifra llevada al 15% en la actualidad. Unos 4 millones y medio de puestos de trabajo nuevos se han creado en la Argentina. Pero no obstante, todo esto es imposible si no existe un Estado presente. Y un Estado presente es básicamente uno que intermedie entre los que han concentrado el poder y los que no tienen. Este es el Estado presente. No es el Estado empresario. Es el Estado mediado entre los que tienen y los que no tienen. Este es un tema fundamental. Por eso, por ejemplo, en Argentina hemos modificado el sistema impositivo, para tener más apropiación por parte del Estado de las riquezas que nos permitan producir esa redistribución, pero a su vez hemos creado nuevos instrumentos, como por ejemplo la Asignación Universal por Hijo, que implica que cualquier chico que nace en Argentina, por el solo hecho de nacer, estudiar en la Argentina y cuidar su salud recibe aproximadamente unos 55 dólares mensuales su familia, que tiene que estar destinado a estas cuestiones. Esto nos ha permitido incrementar en forma exponencial la presencia de los chicos en la escuela. Y esto hace a otra de las particularidades de este proceso político, que es la democratización del conocimiento. Hay que democratizar la economía, hay que democratizar el Estado y hay que democratizar el conocimiento, porque también es el desafío del siglo XXI.
En estos años hemos construido 1.400 nuevas escuelas en la Argentina, cinco nuevas universidades. Hemos lanzado canales de comunicación de temas científicos, populares, canales de televisión para que la gente tenga acceso al conocimiento. Y eso vino acompañado de otra medida de democratización de la información, que es otro de los componentes muy importantes para la consolidación de los procesos democráticos. Y si hay un lugar donde se ha producido concentración de carácter monopólica es por ejemplo en los medios de comunicación masiva, que son un instrumento poderosísimo en el mundo que vivimos. Entonces, una ley que hemos sacado de medios audiovisuales, que apunta a que nadie puede concentrar más del 33 por ciento de eso medios, ni el Estado, ni los privados ni las organizaciones intermedias sociales, es en nuestra opinión parte de un concepto, de un modelo, de un esquema donde, insisto, democratizar la economía, democratizar el Estado, democratizar la información, democratizar el conocimiento, es lo que nos puede permitir visualizar el presente y el futuro con cierto optimismo.
Algunos me podrán decir esto lo pueden decir desde Argentina y desde América Latina porque, como acá mismo, en la anterior intervención se decía: porque hoy el mundo es demandante de lo que nosotros producimos en gran medida, que es alimento. Sin embargo, nuestra inquietud y nuestra transformación también va apuntado a incorporar valor agregado al proceso productivo, el proceso de industrialización bien acompañando esta posibilidad de crear millones y millones de puestos de trabajo. Disculpen la lateralidad de que queríamos meternos en este tema, pero nos parecía importante también desde una visión optimista y también desde un concepto político desde donde tenemos que tratar de visualizar las crisis y las posibilidades de sus salidas o de su complicación.

lunes 7 de noviembre de 2011

Malvinas y el NO al ALCA, dos manifestaciones de una misma lucha




“Malvinas y el NO al ALCA son dos manifestaciones de la lucha por la soberanía y la independencia nuestros pueblos”, dijo Eduardo Sigal durante un acto en el que conmemoraron el Sexto Aniversario de la Cumbre de las Américas que se realizó en Mar del Plata en el 2005.

miércoles 5 de octubre de 2011

Malvinas, causa nacional




"Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner pusieron fin a la política de concesiones seguida por el presidente Menem. La denuncia del acuerdo de hidrocarburos, que la Alianza prometió y el presidente De La Rúa no cumplió, fue una actitud de preservación de las riquezas naturales", señaló con justicia Marcelo Kohen en un artículo reproducido por Clarín.

miércoles 3 de agosto de 2011

"Hay voluntad política para volver a las buenas relaciones con Uruguay".




Eduardo Sigal, ex subsecretario de integración económica de la Cancillería argentina y presidente del Frente Grande, habló de la reunión que mantuvieron Cristina Kirchner y "Pepe" Mujica y aseguró que "hay voluntad política para volver a las buenas relaciones con Uruguay".
Acerca de los acuerdos económicos y comerciales, explicó que "el establecimiento de un ferrocarril es un hecho simbólico importante, junto con el tema del dragado de los ríos que es una vieja demanda uruguaya".
Por último, en diálogo con Radio Jay, destacó: "Desde que asumió Mujica la presidencia de Uruguay, hay gestos permanentes de diálogo, entendimiento y superación de una etapa compleja que fue caracterizada por el tema de las pasteras".

jueves 30 de junio de 2011

El Mercosur, lejos de la ficción



Por Eduardo Sigal
Ex Subsecretario de Integración Económica
Presidente del Frente Grande


El sábado 4 de junio, Alcadio Oña publicó en Clarín una nota titulada “La puja con Brasil, otra prueba de que el Mercosur es casi una ficción”.
Desde el titulo, uno puede adivinar la intención del comentarista, que dice basar sus comentarios en una investigación del diputado nacional Claudio Lozano.
En primer lugar, quiero dejar sentado que en mi opinión la política de integración de la Argentina, ha sido, es y debe seguir siendo una política de Estado. Necesitó y necesita seguir contando con el mayor nivel de consenso posible para que su desarrollo se prolongue en el tiempo, dado que las cuestiones trascendentes como la política de integración regional exceden normalmente uno y a veces varios períodos de gobierno.
¿Quiere decir esto que son políticas asépticas, desideologizadas? No, todo lo contrario. Y si no, veamos que pasó en la Argentina post dictadura, desde 1983 al presente.
Las conversaciones y acuerdos de Alfonsín-Sarney, en los 80, que dieron lugar al consenso inicial de los gobiernos de Brasil y Argentina, apuntaron inicialmente a establecer un acuerdo político que garantizara la paz y la democracia en la región. ¿Esos objetivos, se cumplieron o no? ¿Serán una ficción? ¿O carentes de importancia? ¿Qué pensará el diputado Lozano sobre esto?
Cuando se formalizó el nacimiento del Mercosur, en 1991, ya vivíamos el apogeo de la década menemista y del Consenso de Washington. ¿Pensará el comentarista que el clima de época no incidió en el Tratado de Asunción, que posee una fuerte impronta neoliberal? No obstante: ¿Esa carga ideológica debe ser inamovible o, por el contrario, debería pasar por un análisis crítico y ser afirmado en parte y rectificado en otros aspectos? ¿No será ese un Mercosur pensado con mucho mercado, poco Estado y escasa institucionalidad? Yo creo que sí. Por lo tanto, el tratado, al que hace tanta referencia Oña como una verdad revelada, para mí ha pasado parcialmente las pruebas de la vida de nuestros países y hoy el Mercosur es y seguirá siendo una realidad en construcción, como son todos los procesos de integración en el mundo, de cara a los desafíos de cada época histórica en que se desarrollan.
En lo que va del siglo, y después de enormes crisis en nuestros países, como la de Brasil en 1999 y la de Argentina en 2001, el Mercosur sigue buscando ser , a la vez, una práctica de integración y también un permanente replanteo sobre las dimensiones de esa integración. Nadie niega la importancia del comercio, pero hemos incorporado otras dimensiones que creemos que hay que tener en cuenta, como por ejemplo el valor agregado en nuestra producción y el empleo de calidad. ¿Será casualidad, o una ocurrencia de los gobiernos de turno? ¿O será que después de haber tenido casi 27% de desocupados en nuestro país hemos aprendido que no hay integración sin trabajo? Comercio sin trabajo es, en la mayoría de los casos, síntoma de primarización de la economía. ¿Acaso no ocurrió eso en los 90?
Hablando de esa década: ¿Sabrá el señor Oña cuánto era el comercio entre nuestros países cuando se creo el Mercosur? Diez veces menos que el actual. Este año seguramente se aproximará a los u$s 40.000 millones. ¿Habrán observado el señor Oña y el diputado Lozano el valor agregado en nuestro intercambio, que es básicamente de manufacturas, tanto de origen industrial como agropecuario? ¿Se habrán dado cuenta de la diferencia con el carácter primario de nuestro intercambio previo al Mercosur y a la década del 90? ¿Pensó señor Oña cuánta gente tiene trabajo digno con este intercambio? Si no lo hizo, sería bueno que hiciera un ejercicio de responsabilidad antes de descalificar al Mercosur.
El artículo dice, por otra parte, que la ambiciosa integración regional es cuanto menos pobre; y la salida al resto del mundo, también. Y que el grueso de nuestra oferta exportadora está constituida por productos muy basados en recursos naturales, tanto primarios como industrializados. Yo me pregunto: ¿Qué quiere que vendamos? Sin duda, un paso importante fue pasar de productos primarios a manufacturas agropecuarias e industriales de, cada vez, mayor valor agregado. Por supuesto que todo lo que logremos en esa dirección será importante y positivo, pero no pidamos lo imposible. Construyamos ese camino, y yo creo que en eso estamos, como lo demuestran las cifras de evolución del comercio exterior argentino.
¿Hay problemas y déficit en el proceso de integración? Por supuesto, y sería muy bueno que pudieran madurar las condiciones para avanzar en la coordinación macroeconómica, como usted bien dice, como también reducir las brechas estructurales y las asimetrías que producen. Si avanzamos en ello, seguramente se facilitaría la libre circulación que tanto le preocupa.
Yo creo además que no hay integración sin voluntad y decisión política, y no hubiéramos avanzado sin la actitud integracionista de Lula da Silva y Néstor Kirchner unos años atrás, y de Dilma Rousseff y Cristina Fermández ahora. ¿Reconocer esos liderazgos significa dejar a los países con economías de menor desarrollo relativo fuera del poder decisorio, como usted dice en su nota, o en cambio reconocer que sin una alianza estratégica entre Argentina y Brasil no podríamos resolver el desarrollo de la política de integración, como yo creo?
¿Sabe usted que en estos años se estableció un fondo de convergencia estructural de u$s 100 millones anuales sin reintegro principalmente para combatir las asimetrías en Paraguay y Uruguay, y que lo aportan en un 97% Brasil y Argentina?
¿Qué opina, señor Oña, de la decisión de los dos Países de establecer un mecanismo que permite el comercio con monedas locales, sin tener que recurrir al dólar? ¿Es o no un avance en la relación entre nuestros países? ¿Será que le molesta que busquemos de esa manera un mayor grado de independencia respecto del sistema hegemónico mundial?
Usted hace referencia, además, a la incorporación, aún inconclusa, de Venezuela al Mercosur, y dice que resulta probable que persista la situación por la falta de aprobación del Parlamento paraguayo del protocolo de integración de Venezuela. Eso es objetivamente así. No me queda claro que opina usted al respecto. Yo sí quiero decirle que para mí sería un enorme aporte a la integración que se apruebe el protocolo, ayudaría a desarrollar la complementación entre nuestras economías.
¿Sabrá usted que en estos años incorporamos distintos mecanismos para la participación de la sociedad civil como actora del proceso de integración? También lo hemos hecho para que la ciudadanía pueda participar a través del voto en la elección de parlamentarios del Mercosur, y de esa manera que sea el pueblo, en debate y elección de sus representantes, los que discutan, participen y resuelvan sobre cómo debe ser la integración regional.
La reforma institucional del Mercosur debe profundizarse, pero el haber elegido un alto representante y en lo inmediato poder avanzar hacia un cuerpo colectivo a su alrededor, seguramente nos ayudara a seguir en ese camino.
¿Tener un código aduanero acordado mejorará o no la circulación de bienes? Yo estoy convencido que será así. ¿Usted que opina al respecto? ¿Será eso lo que usted define como un Mercosur que se acerca a la ficción?
Bueno, señor Oña, podríamos seguir hablado y polemizando pero confío que la teoría y la práctica vaya en camino inverso a su agorera visión del Mercosur como “una ficción”. Lo hago, no desde un deseo voluntarista, sino desde una visión sobre los desafíos que nos impone a los países en desarrollo la evolución de este mundo global.